Pagando tarde y mal a los que menos pueden

El último informe del  Observatorio del Trabajo Autónomo, elaborado por la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), arroja resultados descorazonadores sobre la morosidad de nuestras administraciones públicas con este colectivo tan castigado por la crisis: los períodos medios de pago a los autónomos se sitúan en 111 días de media en el sector público (frente al máximo de 30 que establece la Ley de Morosidad y la Directiva Europea de la UE) y en 81 días en el sector privado (frente a un máximo de 60 por Ley). 

En importe, la morosidad de las administraciones públicas con los autónomos ha aumentado en 164 millones de euros en el tercer trimestre de 2014 (+6,1% con respecto al trimestre anterior),  alcanzando un total de 2.835 millones de euros. Y todo ello después de las sucesivas fases del Plan de Pago a Proveedores y los recursos de Fondo de Liquidez Autonómico

Las diferencias entre las distintas administraciones son notables, y se muestran en las siguientes tablas. Los datos evidencian que a pesar de los compromisos políticos a favor de autónomos y emprendedores, obras no son todavía amores y que seguimos en el ámbito de las esforzadas pero insuficientes razones. También apuntan a que las tensiones de liquidez y los desequilibrios económicos siguen muy presentes en nuestro sector público. La reciente flexibilización de las condiciones financieras a las administraciones morosas confirma esta realidad, y no podemos descartar medidas adicionales si la situación no mejora. 

Conclusión: hay que ponerse mucho más las pilas, dar ejemplo, y responder política y administrativamente por los incumplimientos. Nuestro eslabón empresarial más frágil se lo merece, ¿no creen?

Benjamin Franklin y la deuda

Esta semana he estado en Filadelfia por motivos de trabajo. No conocía la ciudad y ha resultado una agradable sorpresa: bulliciosa, con mucha historia a sus espaldas, llena de claroscuros, tremendamente viva. Conocida orgullosamente por sus habitantes como "The City of Firsts", fue lugar de residencia de uno de los más grandes personajes estadounidenses y uno de sus Padres Fundadores: Benjamin Franklin, verdadero hombre renacentista por la variedad y amplitud de sus conocimientos.

Benjamin Franklin escribió sobre una enorme variedad de temas, entre ellos la economía. En su obra "The Way to Wealth"  reflexiona sobre el valor de la responsabilidad, la voluntad, la industria y la frugalidad en la consecución de un futuro económico venturoso. Se trata de una lectura muy recomendable en estos tiempos de falsa prodigalidad; sus reflexiones no han perdido ni un ápice de valor. Como ejemplo, lean este extracto en el que trata el tema de la deuda (traducción propia):

Piensa en lo que que haces cuando te endeudas; le otorgas a otro el poder sobre tu libertad. Si no puedes pagar a tiempo, te avergonzará ver a tu acreedor; tendrás miedo cuando hables con él; darás pobres y lamentables excusas, y poco a poco irás perdiendo tu veracidad hasta caer en la pura mentira.

Los acreedores tienen mejor memoria que los deudores; son una secta supersticiosa, fieles observantes de fechas y plazos. El día del pago llega antes de que puedas darte cuenta, y su exigencia antes de que puedas satisfacerlo; o, si eres consciente de tu deuda, ese plazo que al principio te parecía tan largo, acaba resultando extremadamente corto conforme se reduce.

Las ganancias pueden ser temporales e inciertas, pero siempre, mientras vivas, los gastos son constantes y ciertos; y como el Pobre Richard dice: ‘Es más fácil construir dos chimeneas que mantener una encendida’.

Por tanto, mejor irte a la cama sin cenar, que levantarte endeudado.

Pura sensatez ¿no les parece?


Postdata: "Pobre Richard" (Poor Richard) era el seudónimo bajo el que Benjamin Franklin publicó un famoso almanaque desde 1732 hasta 1758. También utilizó el seudónimo de Richard Saunders.

¡Es el esfuerzo fiscal, estúpido!

Hace unos días, en la Pizarra de Bart, le hacíamos copiar cumplidamente la siguiente frase:

No confundiré presión fiscal con esfuerzo fiscal

Los apologetas del gasto público y los impuestos aducen que en España hay margen para incrementar la carga impositiva, porque la presión fiscal (recaudación total de las Administraciones Españolas en comparación con el PIB) se halla por debajo de la media europea. No obstante, tal apreciación nos aleja del verdadero dato que refleja la realidad impositiva de nuestro país: el esfuerzo fiscal.

Dicho de manera muy sencilla, para que cualquier lector no iniciado pueda entenderlo, el esfuerzo fiscal es el porcentaje que suponen los impuestos respecto al salario. Y vaya, resulta que en España es de los más altos de Europa, superando en un 20% la media continental.

Y entonces, ¿por qué nuestra baja recaudación? Como bien explica Diego Sánchez de la Cruz en un reciente artículo, el rasgo definitorio de nuestra realidad fiscal es un número cada vez más pequeño de contribuyentes (empresas y trabajadores) soportando un nivel de imposición cada vez más alto

Datos son amores, y no malas explicaciones.

Let's Debt & Roll!

Como ayer anunciaba en mi Twitter, esta mañana el Banco de España publicaba los datos de deuda pública española del segundo trimestre de 2014 según el Protocolo de Déficit Excesivo (PDE). Aunque las cifras han sido ajustadas debido a un cambio metodológico  (SEC 2010), el panorama no deja de ser, como poco, preocupante. He aquí algunos datos:

  • Deuda total de las AAPP: 1.012.643 millones de euros, 98,9% del PIB. Cuantía que es récord histórico. Un incremento en lo que va de año de 46.441 millones.
  • Deuda del Estado: 885.232 millones de euros (86,4% PIB, +2,2% con respecto al primer trimestre de 2014).
  • Deuda de las Comunidades Autónomas: 228.234 millones de euros (+1,4% con respecto al primer trimestre de 2014). Aquí tienen la tabla con la deuda desglosada por CCCAA.
  • Cataluña ostenta el récord de endeudamiento: 61.836 millones (+15,10% con respecto 2013). Querrán que la paguemos todos, claro está.
  • Las siguientes Comunidades más endeudadas son Valencia: 34.782 millones (+16,5% con respecto a 2013); Andalucía: 26.548 millones (+21,9%) y Madrid: 25.018 millones (+10,45%).
  • En el ámbito municipal, Madrid sigue con sus estratosféricos y gallardonianos 6.923 millones, seguida muy de lejos por Barcelona, con 1.011 millones.
  • Deuda de la Seguridad Social: 17.203 millones de euros.

Todo ello, como he apuntado, es deuda PDE. Si añadimos el importe de los pasivos no sometidos a este protocolo (que no se comunican a la Comisión Europea), las cifras acaban siendo mareantes. El importe de dicha deuda no PDE al cierre de 2013 alcanzó la friolera de 179.578.670.000€. El gráfico siguiente, gentileza de @absolutexe, lo dice todo (pulsar para aumentar de tamaño):

Esa misma deuda no PDE, en diciembre de 2011 era "sólo" de 31.024.550.000€. Les dejo que hagan cálculos y extraigan sus propias conclusiones. 

Para el hombre honrado las deudas son una amarga esclavitud.
— Publio Siro (Siglo I AC-?) Poeta dramático romano.




Ni estímulos ni quitas: ¡reformas! (de verdad)

Leo en Voz Populi el altículo de Alejandro Inurrieta (al que sigo con interés), "Las paranoias del déficit e inflación nos hunden", en el que realiza una denuncia de las políticas monetarias (FED, Banco de Inglaterra) como generadoras de burbujas de activos (aunque no de inflación) así como una imparable deuda pública. A su vez, Don Alejandro denuncia, y cito literalmente, los "ataques furibundos en aras de desmantelar la política pública más eficiente a largo plazo: favorecer el incremento demográfico". Todo ello, debido a una confusa guerra entre acreedores y deudores:

Los acreedores, normalmente pertenecientes a los percentiles de renta alta, han declarado la guerra a los impulsores de la gran expansión monetaria en su afán por preservar el valor de su ahorro y de sus deudas, ya que la elevada inflación siempre perjudica a los acreedores y beneficia a los deudores.

Entiendo que al autor le parecen mal las veleidades monetaristas (opinión que comparto). Critica en consecuencia la política de estímulos anunciada por el Banco Central Europeo, por las razones que expone, pero lo que no acierto a asimilar es que dicha política sea, según él, debida al triunfo de "los puristas y paranoicos del déficit público y de las llamadas reformas estructurales", que han ganado la batalla en la Unión Europea.

Tal afirmación me descoloca, porque precisamente no han sido ni los unos ni los otros quienes han ganado esa "batalla". Lo que se está persiguiendo en el continente no es más que un Abenomics a la europea, y además con poca presión hacia las grandes reformas institucionales necesarias para salir del atolladero. 

Tampoco deja muy claro el profesor Inurrieta cuál es su receta mágica para solucionar esta crisis recurrente. Deduzco que más gasto público (olvidando esa "dictadura del déficit") y una reducción del endeudamiento mediante quitas combinadas con un proceso de mutualización de deudas a nivel europeo (eurobonos), esto es, un verdadero cambalache. Aparece también en el artículo un reproche difuso a Alemania. olvidando o silenciando que los alemanes cruzaron su durísimo rubicón reformista hace ya años, mientras nosotros estábamos todavía con el "Don't Worry Be Happy". 

En el breve intercambio de pareceres que tuvimos en Twitter, Don Alejandro me confirmó su preferencia por las quitas. También salió a relucir el nombre de Richard Koo y su teoría de la recesión de balances, que imagino es su favorita. No debemos olvidar que Koo inspiró, entre otros, a Shinzo Abe y su Abenomics.

No es mi intención realizar un sesudo análisis económico, pero basta con ver los recientes indicadores de Japón para reconocer que tanto estímulo artificial ha tenido un resultado cuando menos discreto. A continuación podemos ver las gráficas correspondiente a la evolución nipona en los ámbitos monetario, volúmenes de caja e inversión empresarial, producción de vehículos, balanza comercial y crecimiento del PIB real

El hecho de que el descomunal esfuerzo monetario japonés haya presentado unos resultados tan modestos, denota graves deficiencias estructurales y debería hacernos reflexionar mucho más seriamente a los europeos. Lo que nos está ocurriendo, como bien apunta Koo, es una reacción defensiva normal de los agentes económicos ante una época de incertidumbre derivada de una gran crisis. Empresas y consumidores se retraen, desapalancan y se vuelven mucho más cuidadosos en sus decisiones de consumo e inversión. Los bancos también presentan pautas similares, que además se distorsionan y realimentan por la intervención de gobiernos y bancos centrales

La solución a este estancamiento, cuando existen problemas estructurales tan claros como los nuestros, no puede ser seguir zascandileando con la deuda y el gasto público. Así lo comentaba en mi timeline:

Todo ello acaba produciendo administraciones blandas y acomodaticias, conduciendo de nuevo a las economías por los caminos más trillados y menos eficientes, al insistir en viejos incentivos incompatibles con la realidad del siglo XXI. En este sentido, recomiendo la lectura de este magnífico artículo del año 2012, "The stimulus debate revisited" y del trabajo de Arnold Kling que en él se menciona: "Patterns of Sustainable Specialization and Trade". Ambos proporcionan una brillante orientación sobre el camino reformista que deberíamos seguir. Citando a Kling:

No es probable que un mayor gasto público resuelva el problema. El empleo público no es autosostenible. Requiere aportaciones de los contribuyentes o, si es financiado mediante déficit, recursos de los ahorradores (y al final, de los contribuyentes futuros).

La restitución de patrones de especialización y comercio sostenibles debe venir del sector privado. Los programas cortoplacistas de “estímulo” pueden impedir el necesario ajuste, más que facilitarlo.

¿Qué opinan ustedes? ¿Seguimos con la patada hacia adelante o cambiamos de una vez de juego?



La frase de la jornada (07/09/2014): impuestos

Leída en el muy recomendable artículo de Daniel Lacalle sobre la emigración fiscal de las empresas. A ver si copiándola como Bart se les queda a algunos en la mollera...

Como ampliación al artículo de Daniel, aquí tienen la tabla del impuesto general a sociedades en los países de la OCDE (actualizada a mayo de 2014). A todo ello deben añadirse las cargas regionales, locales, ambientales y sociales que correspondan. Adviertan la posición española:

No podemos poner puertas al campo. Pensar que vamos a evitar la internacionalización y optimización fiscal con represión es un enorme error. Los ingresos fiscales crecen con la actividad económica, no por decisión de un comité.
— Daniel Lacalle