El Camino Hacia Ninguna Parte: Trilogía de los Bancos Centrales

A principios del mes de noviembre iniciábamos en Sintetia una serie sobre política monetaria de la que que se acaba de publicar la tercera y, por ahora, última entrega

Empezábamos nuestro recorrido resumiendo el estado de situación de una economía planetaria en la que nuestros protagonistas, los bancos centrales, han adquirido un protagonismo brutal, de tal forma que sus continuas intervenciones, primero convencionales y luego “extraordinarias”, se han convertido en el pan económico nuestro de todos los días. Afirmábamos entonces que si bien su papel durante la gestión de la gran crisis financiera fue clave, al evitar un colapso en la liquidez del sistema que sin duda hubiera agravado la depresión, resulta mucho más dudosa su eficacia para propiciar el regreso al crecimiento, la creación de empleo, el desapalancamiento global, la disminución del riesgo del sector financiero, la sostenibilidad de las finanzas públicas y los desequilibrios estructurales de los estados.

Sin embargo, todo eso y más se ha ido demandando a los bancos centrales, ante la dejación y procrastinación voluntarias de los gobiernos y de las instituciones político-financieras internacionales. Tal inanidad reformista se ha traducido en un entorno económico donde los países desarrollados mantienen una carrera monetaria basada en masivas expansiones y reducciones sucesivas de tipos nominales, entrando en esa ignota Zona Negativa que describíamos en la segunda entrega de la trilogía.

Aquí tienen los enlaces a la serie completa:

  1. El muy disputado caso de los Bancos Centrales (I): Estado de situación
  2. El muy disputado caso de los Bancos Centrales (II): Bienvenidos a la Zona Negativa
  3. El muy disputado caso de los Bancos Centrales (III): Sendas Peligrosas

Tipos de interés: Bienvenidos a la Zona Negativa

Publicada la segunda parte de mi serie de artículos en Sintetia dedicada a los Bancos Centrales. Esta vez abordamos el mundo alternativo de negatividades en la que los estados y sus bancos centrales nos han metido tras la última gran crisis financiera, mundo que esbozábamos en nuestro primer artículo de esta trilogía.

Leer: El muy disputado caso de los Bancos Centrales (II): Bienvenidos a la Zona Negativa

“Cuando haces pop, ya no hay stop”. El muy disputado caso de los Bancos Centrales (primera parte)

Hoy se publica en Sintetia mi primer artículo de una trilogía dedicada al papel de los bancos centrales en la economía actual, muy destacado a la par que inquietante.

El muy disputado caso de los Bancos Centrales (I): Estado de situación

Desigualdad, crecimiento y capitalismo castizo: think outside the box

Publicado mi nuevo artículo en Sintetia, originado a raíz de la lectura de un brillante paper publicado en el Journal of Comparative Economics, sobre los efectos de la desigualdad de riqueza en el crecimiento, contemplados desde una novedosa perspectiva: “Does wealth inequality matter for growth? The effect of billionaire wealth, income distribution, and poverty”, de Sutirtha Bagchi y Jan Svejnar. 

En las reflexiones sobre desigualdad, hay un matiz clave que muchos ciudadanos, no pocos periodistas y demasiados “expertos” económicos obvian por desconocimiento u omisión consciente: la diferencia entre desigualdad de ingresos (o de rentas) y desigualdad de riqueza.

Leer el artículo completo -> Desigualdad y capitalismo castizo: la historia de dos riquezas

Recomiendo asimismo complementar su lectura con esta interesantísima entrada de nuestro desmontador de mitos particular, Daniel Marbella:

Mito 16: La riqueza acumulada por el Top 1% de la sociedad es ilegítima. ¿A qué tipo de trabajos se dedican?

Divertimento fiscal (para repartidores recalcitrantes de riqueza ajena)

Aquellos que me conocen saben que en mis textos me gusta incluir de vez en cuando algún divertimiento ingenioso o una pincelada de humor. Sin ellos la economía, y por extensión la vida, serían páramos intransitables.

Esta vez recupero una veterana perla que guardo anotada en uno de mis Moleskine. Se trata de un adaptación libre de un texto anónimo que llegó a mis manos hace años. Su aparente ligereza contiene una reflexión mordaz, así como una carga liberal de profundidad. A ver si así algunos empiezan finalmente a enterarse de cómo funcionan aspectos fundamentales de la economía.

Supongamos que todos los días 10 hombres se reúnen en un bar para charlar y beber cerveza. La cuenta total de los diez hombres es de 100€. Si ellos pagasen la cuenta siguiendo el mismo sistema proporcional con el que se abonan los impuestos, y tuviéramos en cuenta la escala de riqueza e ingresos de cada uno, obtendríamos el siguiente resultado:

  • Los primeros 4 hombres (los más pobres) no pagan nada.
  • El 5º paga € 1.
  • El 6º paga € 3.
  • El 7º paga € 7.
  • El 8º paga € 12.
  • El 9º paga € 18.
  • El 10º (el más rico) paga € 59.

Todos están de acuerdo con el reparto y todos, además, se divierten. Pero un día, el dueño del bar les plantea un problema:

"Ya que ustedes son tan buenos clientes, les voy a reducir el precio de sus cervezas diarias en 20€. Sus tragos desde ahora costarán 80€".

Sin embargo, el grupo quiere seguir pagando la cuenta en la misma proporción que al principio, de modo que los cuatro primeros sigan bebiendo gratis. La rebaja no les afecta en absoluto. Pero ¿qué pasa con los otros seis bebedores, los que realmente pagan la cuenta? ¿Cómo deben dividir los 20€ de rebaja de manera que cada uno reciba una porción justa? Los 20€ divididos entre 6 resultan 3,33€. Pero si se resta dicha cantidad de la parte de cada uno, resulta entonces que el 5º y 6º hombre cobrarían por beber (el 5º pagaba antes 1€ y el 6º 3€).

Entonces el barman, que es un lince, sugiere que lo justo sería reducir la cuenta de cada uno en un 20% (es decir, la rebaja ofrecida) y procede a calcular la cantidad a pagar:

  • El 5º bebedor paga ahora 0.8€
  • El 6º paga ahora 2,4€ en lugar de 3€.
  • El 7º paga 5,6€ en lugar de 7€.
  • El 8º paga 9,6€ en lugar de 12€.
  • El 9º paga 14,4€ en lugar de 18€.
  • El 10º paga 47,2€ en lugar de 59€.

Cada uno de los seis pagadores se encuentra ahora en mejor situación que antes. Y los primeros cuatro bebedores siguen haciéndolo gratis. Pero hete aquí que, una vez fuera del bar, los amigos comienzan a comparar lo que se han ahorrado.

"Yo sólo me he beneficiado en 0,6€ de los 20€ totales ahorrados," dice el 6º hombre. Señala al 10º bebedor y dice: "¡Pero él ha recibido 11,8€!" "Sí, tienes razón," dice el 5º hombre. "Y mi ahorro es sólo de 0,2€. Me parece injusto que él reciba cincuenta y nueve veces más dinero que yo." "¡Cierto!", exclama el 7º hombre. "¿Por qué recibe él 11,8€ de rebaja y yo sólo 1,4 €? "¡Los ricos siempre se llevan los mayores beneficios!" "¡Un momento!", gritan los cuatro primeros hombres al mismo tiempo. "Nosotros no hemos recibido nada de nada. ¡El sistema explota a los pobres!"

Indignados, los nueve hombres rodean al 10º y le dan una soberana paliza.

Un día después, el 10º hombre (lógicamente) no acude al bar, de modo que los nueve colegas restantes se sientan y beben sus cervezas sin él. Pero a la hora de pagar la cuenta descubren algo inquietante. Entre todos ellos, incluso con los precios rebajados, no tienen dinero suficiente para pagar ni siquiera LA MITAD de la cuenta, toda vez que suman 32,8€ , mientras que la factura rebajada de los nueve asciende a 90€ menos el 20% de descuento (18 €), es decir, 72 €.

Y así, queridos lectores, es como funciona el sistema impositivo, en términos muy generales. Aquellos que pagan más impuestos son los que más se benefician de una reducción en los mismos. Póngales impuestos muy altos, atáquenlos por ser ricos, y lo más probable es que no aparezcan nunca más. De hecho, es casi seguro que comenzarán a beber en algún bar en el extranjero donde la atmósfera sea algo más amigable.

Moraleja: que cada uno saque la suya.

Bienvenidos a la Economía Cuántica

Andamos los economistas y pseudoeconomistas de todo pelaje a la greña con econtradas teorías, sin darnos cuenta de que en el siglo XXI nuestros postulados han sido ampliamente superados por la realidad incontestable de la Economía Cuántica.

En la economía clásica los activos tradicionales tienen propiedades específicas. De este modo podemos afirmar que "esta acción tiene recorrido", "este bono es seguro" o "aquel depósito bancario ofrece un interés atractivo". Sin embargo, en estos tiempos, donde rige la Economía Cuántica, los productos financieros sólo se pueden describir de manera borrosa. Bajo esta premisa, ya no tiene sentido pensar en un activo financiero con una característica definida, o cualquier otra cualidad que podamos considerar “específica”. Todo depende de cómo se mire o de qué acción realicemos o de quién la perpetre. Sólo así cobran sentido las aparentes insensateces que estamos padeciendo en los últimos tiempos.

En la Economía Cuántica la realidad es, como bien podemos constatar cada día, producto de nuestras propias expectativas. Si en el mundo físico una partícula puede comportarse como una onda o como materia, qué no va a poder hacer un inversor cuántico. Cuando mira, se comporta como una onda codiciosa, cuando actúa, como una partícula errática. En este contexto, los mercados son un conjunto inasible de “paquetes de energía”, de “quantum”, de fotones monetarios, de haces financieros con trayectorias inciertas. Todo se estructura según una lógica radicalmente diferente a la de la racionalidad, sobre un “espacio” metaeconómico en el que el dinero no es dinero, el tiempo es relativo y los fundamentos que conocemos ya no son tales sino otra cosa. El sentido común nos indica que, por ejemplo, la situación financiera de un país no puede ser mala y buena a la vez. Pero la Economía Cuántica, emulando el famoso experimento del gato de Schrödinger, dice que mientras nadie escudriñe en el interior de la agencia de rating, analista, político o periodista que evalúa al país, éste se encuentra en una superposición de las dos situaciones: mala y buena.

En consecuencia, podemos deducir que cada uno de los intervinientes en la economía, incluidos nosotros (lo sepamos o no), estamos creando la realidad financiera que vivimos a través de nuestra buena o mala conciencia manifestada en pensamientos, palabras y actos, que en última instancia son elecciones de las cuales depende si vamos a encontrar nuestra cartera repleta de dinero fresco o de telarañas. Que conste en acta.

Por esta calenturienta disquisición fijo que me dan el Nobel. De Física o de Economía o de Tontuna Alienante. Quizás incluso acabe escribiendo una columna en el New York Times...

Previsiones sobre crecimiento de la economía española en 2015 (actualización)

Con retraso debido a las muy necesarias vacaciones de verano, nuestro grupo de Usual Suspects ha actualizado el panel de previsiones sobre crecimiento de la economía española en 2015.

Con matices y algunas divergencias, todos los analistas (con algunas incorporaciones notables) hemos mejorado o mantenido nuestras proyecciones para el ejercicio, aumentando el dato promedio del primer panel en cuatro décimas (del 2,6% al 3%). Muchos de nosotros, no obstante, estamos convencidos de que se producirá una cierta ralentización económica en el último trimestre, predicción que iremos refinando en las próximas semanas.