Recuperación económica, inflación y límites de la política monetaria.

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Las tensiones deflacionistas sufridas por las economías avanzadas tras la crisis financiera de 2007-2009 están llegando a su fin. En este nuevo entorno macroeconómico de crecimiento y recuperación, hace falta terminar con las políticas monetarias no convencionales y afrontar un probable escenario inflacionista, aunque aparentemente la inflación todavía se mantenga en niveles bajos. En este sentido, resulta también necesario replantearse las formas de medirla y revisar tanto la oportunidad como la efectividad de fijar y perseguir activamente unos objetivos determinados de inflación. Un camino lleno de incertidumbres y no exento de riesgos sistémicos. En mi nuevo artículo de Thinknomics analizamos todos los elementos mencionados.

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Trumpnomics, segunda parte: la política comercial de Trump.

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Hace unas semanas, coincidiendo con el primer aniversario del mandato de Trump, empezamos a analizar en Crónica Global las políticas económicas de su presidencia, y tratamos de hacerlo dejando de lado cualquier simpatía o antipatía u otras consideraciones que no fueran las puramente factuales. Ya apuntamos entonces que, en el ámbito económico, estamos muy lejos de obtener una visión unánime, dadas las polvaredas emocionales y mediáticas que levanta el personaje.

Aquella primera entrega la dedicamos a estudiar la naturaleza y posibles efectos de su amplia y polémica reforma fiscal, un ambicioso paquete de medidas estimado en 1,5 billones de dólares, que supone la mayor transformación en este ámbito desde 1986. Decíamos entonces que, más allá de dicha reforma, resulta necesario también analizar otras áreas igual de relevantes para el devenir económico norteamericano y, por extensión, global. En este nuevo artículo abordamos otro elemento clave: el reenfoque de la política comercial norteamericana.

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Geopolítica y Libre Comercio

El proteccionismo sólo lleva a perder la carrera de la prosperidad. Mi nuevo artículo en Agenda Pública trata de ofrecer una visión geopolítica del comercio internacional en la historia moderna, así como evidenciar la encrucijada en la que nos hallamos. La historia nos dice que olvidar las lecciones del pasado conlleva desagradables consecuencias en el presente y el futuro. Por desgracia, muchos políticos y economistas actuales parecen estar perdiendo rápidamente la memoria.

Leer el artículo en Agenda Pública: La Geopolítica del Libre Comercio

Algunas verdades incómodas del panorama energético global

Mi nueva colaboración en Sintetia trata de reflexionar sobre la realidad energética global y un hecho que muchos políticos y analistas parecen olvidar:  cientos de millones de personas necesitan energía barata y abundante para salir de la miseria y prosperar en diversas áreas emergentes del mundo, y ello, siento decirlo, no va a conseguirse sólo con paneles fotovoltaicos o aerogeneradores.

Leer el artículo completo en Sintetia.

Crónicas Trumpistas

Hace dos semanas empecé una nueva sección de análisis en el digital Ecoonomía, dedicada a la realidad socieconómica norteamericana tas la llegada del presidente Trump. En la sección, denominada "Crónicas Trumpistas", pretendo ofrecer una visión más racional y menos desapasionada sobre un tema que hace correr ríos de tinta, no todo lo honesta que debería.

En esta cuestión, me sumo a una excelente reflexión del National Review, en el sentido  de que el mejor trabajo que puede hacer el periodismo sobre la presidencia de Trump es informar con veracidad. Poco más. No hace falta ni inventar, ni manipular, ni exagerar. Es caer en el mismo juego que uno pretende desenmascarar.

Pueden seguir las Crónicas Trumpistas en este enlace.

Italy and Spain: a tale of two countries

I've just published a new article in the Elcano Royal Institute, together with my dear colleague @_combarro_. We thought that it is worth analysing the socio-economic trends in Italy and Spain, that appears to be divergent. Ultimately the aim is to find out whether Spain’s better performance is structural or merely temporary. A closer look at the evolution of key indicators in both countries may help better understand transalpine realities.

Read the full article here.

Libertad Económica… y mucho más (Índice Sintetia 2016)

¿Qué determina que existan culturas más libres, más ricas, más atractivas? ¿Son mejores porque son más ricas o son más ricas porque son mejores? ¿Cómo se puede cambiar o mejorar un país entero? 

En Sintetia hemos actualizado nuestro propio índice de libertad económica, ampliando el ejercicio analítico que iniciamos y más tarde pulimos en 2014. El top 10 de nuestro ranking 2016 es el siguiente: 

Pueden consultar la metodología y la clasificación completa en este enlace.

Economía y geopolítica en un mundo globalizado

El próximo 26 de noviembre en Madrid tendrá lugar la presentación de un libro sobre economía y geopolítica en el que colaboro con un capítulo sobre corrupción y seguridad. Por si algún lector está interesado en asistir, aquí tiene el enlace al evento.

Este es el contenido del libro, coordinado y presentado por Manuel Pizarro, con asistencia del Ministro de Defensa:

Introducción
Por Manuel Pizarro Moreno

Capítulo I
Base de capital de la economía española y mercados financieros. Análisis de las fortalezas y debilidades de nuestra economía desde el punto de vista financiero
Por Juan Carlos Ureta y Domingo García Coto

Capítulo II
El valor estratégico del euro
Por Fernando Fernández Méndez de Andés

Capítulo III
Geopolítica de la economía global
Por Eduardo Olier Arenas

Capítulo IV
Corrupción y seguridad internacional
Por Federico Aznar Fernández-Montesinos y Sebastián Puig Soler

Capítulo V
Planificación estratégica e inteligencia económica: herramientas de gestión del cambio
Por Fernando Davara Rodríguez

Gráfico de la Semana: Las Naciones Unidas de la #Deuda

Sin duda el gráfico que más repercusión ha tenido esta semana en mi timeline es el que pueden ver ustedes a continuación, compartido por Ignacio Brime y publicado en un post de Visual Capitalist

Este espectacular mapa refleja la distribución relativa de los casi 60 billones (sí, con b) de deuda global por países. A su vez, los colores indican el porcentaje de dicha deuda respecto al PIB de cada país. Los datos con los que se ha elaborado la infografía son del FMI.  

Sobre el imparable endeudamiento global ya reflexionamos en este blog en ¿Desapalancamiento global? ¿Estamos de broma? y en Un mundo de deudores y acreedores...  También le tocó el turno a la deuda española en Let's Debt & Roll!. Se trata de un tema recurrente por crucial y porque constituye una verdadera espada de Damocles sistémica, cada día más grande y afilada. Entretanto, los mercados de deuda ya no dan más de sí... ¿o todavía podemos retorcerlos más?

Agárrense los cinturones... Mejor dicho, los bolsillos. 

La trampa de Tsipras

Anoche, tras un largo debate el Parlamento griego, el primer ministro Tsipras consiguió el respaldo de la cámara para celebrar el próximo día 5 de julio un referéndum para aceptar o rechazar las propuestas que todavía se estaban negociando entre el país, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.  Horas antes, como consecuencia del anuncio de consulta, el Eurogrupo había dado por finalizadas las negociaciones,  poniendo a Grecia al borde del colapso. Un colapso que podría materializarse de manera inminente en caso de que el BCE no mantuviera el grifo de liquidez de emergencia a los bancos helenos (ELA), algo que por el momento no va a ocurrir. No obstante, estén muy atentos a los mercados este lunes...

Estos hechos son la culminación de meses de una negociación surrealista, muy acorde con la enorme carga ideológica y populista del gobierno salido de las últimas elecciones griegas, como bien describe Antonio Maqueda en Voz Populi. Declaraciones grandilocuentes de una cosa y su contraria, actuaciones sorpresa sin respaldo financiero, anuncios de avances inminentes seguidos de pasos atrás, acusaciones un día sí y otro también a mercados y acreedores, rechazo frontal y aceptación a regañadientes de la Troika, deficiencias estadísticas y presupuestación etérea, acercamiento a rusos y chinos,... todo ello salpicado de medidas incoherentes con un estado en situación de emergencia financiera: recontratación de funcionarios, reapertura de la televisión pública, subida de impuestos, creación de más subsidios, control de medios de comunicación, empresas y bancos, y liquidación de la reforma laboral. Nada, por cierto, que no estuviera en el programa con el que Syriza ganó las elecciones: una colección de promesas sin respaldo económico ni estructural, pero harto agradables al oído de una población muy castigada por la crisis. Siguiendo a Luis Garicano, cabe recordar que en estos pocos meses de irresponsabilidad, Grecia ha pasado de tener uno de los mayores crecimientos de la eurozona, con sus bancos incluso emitiendo deuda privada, a la inminente quiebra. Enhorabuena a los responsables.

Nada nuevo en el horizonte griego

Entenderán ustedes que, en estas condiciones, seguir apoyando con miles de millones de euros a un gobierno poco fiable, que insiste en la "reestructuración" (=impago) y que no no da garantía alguna de futuras devoluciones parece, cuando menos, insensato.  Porque, además, no olvidemos que el despropósito económico griego viene de muy largo...

Si nos remontamos a los años 70, antes de la entrada de Grecia en la Unión Europea, comprobamos también que el despilfarro ha sido norma en los sucesivos gobiernos helenos. ¿Va a ser esta vez diferente, con unos responsables políticos que abogan por más gasto sin asegurarse mayores ingresos?

Aquí un gráfico más reciente, gentileza de @_perpe_:

Esos malévolos acreedores...

Viendo estos gráficos, ¿puede alguien con dos dedos de sensatez afirmar que el problema griego deriva de la "austeridad" impuesta por la Troika, el FMI, los malvados mercados y el sursuncorda? Sobre este supuesto austericidio ya debatimos largo y tendido en las redes sociales semanas atrás. Otro mito del discurso populista de Syriza. Procede asimismo recordar la serie de tuits que Miquel Roig (imprescindible seguirlo) realizó sobre dicho mito: "¡No fue la Troika, estúpido! "

En este sentido, no lo olvidemos, Europa también tiene su cuota relevante de responsabilidad. En una excelente reflexión sobre el tema, Jesús Cacho apunta: 

Claro que la culpa no es solo de Tsipras y del Gobierno de Syriza. Esa culpa está también, y en gran medida, en quienes en la UE han permitido semejante estado de las cosas. En realidad, y si de apelar a la franqueza se tratara, habría que admitir que lo que estos días ocurre en Bruselas poco o nada tiene que ver con políticas económicas o fiscales, sino con la necesidad de salvar la cara de quienes permitieron a Grecia formar parte de la Eurozona, y de los burócratas de Bruselas que han seguido soltando la pasta durante años para mantener esa ficción. Grecia nunca debió entrar en el euro; para lograrlo maquilló sus cuentas públicas y engañó a todo hijo de vecino: ahora está pagando las consecuencias. Las pagamos todos.

Efectivamente: las pagamos y las pagaremos todos, como demuestra este cuadro de la exposición de España y resto de Europa al impago griego: 

A las cifras anteriores, debemos incluir también nuestra cuota de participación en el FMI (1,7%), que viene a suponer unos 700 millones de euros de exposición adicional. Ese es el precio de nuestra solidaridad con Grecia, y da lo mismo que se trate de préstamos directos o de garantías, como explica de manera cristalina Juan Ramón Rallo:

En los préstamos bilaterales, España emite deuda en los mercados financieros y el capital cosechado mediante esas emisiones de deuda es re-prestado a Grecia: si Grecia no nos lo devuelve, nosotros sí deberemos hacer frente a la deuda que hemos emitido en los mercados para concederle el crédito (a menos que queramos hacer default como Grecia).

En los créditos otorgados a Grecia por el EFSF, fue el EFSF el que emitió deuda en los mercados para financiar sus préstamos a Grecia, y España avaló esa deuda emitida por el EFSF (ya que el EFSF carece de recursos propios: sin avales, jamás podría haber emitido un solo euro): por tanto, si Grecia impaga sus créditos con el EFSF, seremos nosotros quienes tendremos que amortizar la deuda emitida por el EFSF en los mercados… al igual que lo haríamos si hubiésemos emitido directamente la deuda para prestarle a Grecia.

Dicho de otra manera: ¿qué diferencia hay entre que yo pida prestado a un banco para darle un crédito a Tsipras y que mi empresa sin recursos propios le pida prestado a un banco con mi aval personal para darle un crédito a Tsipras? Ninguna: en ambos casos, si Tsipras no paga me tocará pagar a mí.

¿Una estrategia premeditada?

A principios de año, apunté en mi timeline de Twitter que la estrategia de Syriza era la de conseguir un default controlado, trastocando a su favor las reglas internacionales de negociación de la deuda soberana. Se trataría de tensar la cuerda lo máximo posible para presentar a sus acreedores como los malos de la película, entes hostiles a la dignidad nacional griega y responsables de la penuria que seguiría al impago.

Tomar las riendas completas del poder y ejecutar la política que Tsipras y los suyos persiguen desde el minuto cero de su mandato implica crear, como en todo populismo, un enemigo externo al que cargar las culpas. Hecho el trabajo de desgaste durante semanas, con la consulta del próximo domingo se pretende  dar la puntilla y apuntalar el pretexto, presionando a los griegos y  a las instituciones europeas más allá de lo razonable. De hecho, Syriza ha tardado apenas dos telediarios en convocar una gran manifestación contra la austeridad para este lunes y, por supuesto, pidiendo el NO para el referéndum.

La trampa, en fin, está ya tendida. Como escribía hoy Alberto Artero, alias McCoy, "entre susto o muerte, Grecia ha decidido morir":

Tsipras y Syriza pensaban que al Eurogrupo se le podía ganar por agotamiento, por abandono del rival. Y se han encontrado con la sorpresa de que no es así.

En este sentido, el desarrollo de los acontecimientos sigue punto por punto el caso argentino durante la crisis del los "holdouts". Al acceder al gobierno, Tsipras pronunció un discurso muy similar al de Néstor Kirchner en 2005: "Pagaremos todo lo que debemos al FMI y BCE. Y llegaremos a un acuerdo con la UE". Sabemos bien lo que pasó entonces en Argentina y puede pasar ahora en Grecia: impago, corralito, devaluación y todo lo demás. Hablamos de una posible salida del euro por la vía del tocomocho al resto de ciudadanos europeos.  

¿Y ahora qué?

Si recuerdan mis escenarios sobre Grecia del pasado mes de frebrero, siempre he mantenido la opción de la ruptura de negociaciones, default y salida del euro como posibilidad cierta, con una probabilidad que oscilaba del 35% (escenario favorable) al 50% (desfavorable), lo que me granjeó no pocas críticas por cenizo y desconfiado. Visto lo visto, creo que tales escenarios no iban desencaminados y que nos aproximamos al cariz más negativo a marchas forzadas. 

Lo que traería ese default con salida del euro tiene dos posibles ejemplos recientes: el malo o el peor. Argentina o Venezuela, ambos sobradamente conocidos. En el primer caso, no sería descabellado, tras la imposición del control de capitales, contemplar una "dracmatización" de los depósitos de los ciudadanos griegos, como ya ocurrió en país andino con la "pesificación". Esos ciudadanos serían, con toda probabilidad, los más desfavorecidos, aquellos que no pudieron poner sus euros a buen recaudo fuera del país. En ese escenario, se plantearía la creación de una cuasi moneda de emergencia como los famosos "patacones", único recurso financiero para los pobres a quienes Syriza dice proteger. Pobres que, por otra parte, acabarían multiplicándose. 

Tsipras trata ahora de tranquilizar a funcionarios y pensionistas, garantizando el pago de sus nóminas, pero en una situación como la descrita no las podrían sacar del banco, o sólo podrían hacerlo en cantidades muy limitadas. Literalmente, no habría dinero para todos. De ahí a nacionalizar los fondos de pensiones privados para hacer frente a los gastos del país hay un paso.Y no es economía ficción

De un supuesto devenir venezolano para Grecia, mejor ni hablamos. ¿Sería factible algo así en nuestras latitudes? Es poco probable, pero cosas veredes en este viejo continente...

Las implicaciones geopolíticas y geoconómicas para Europa de la salida griega el euro resultan, todavía, muy inciertas, y dependerán de los pasos que adopte una Unión Europea morosa, indecisa y fiscalmente limitada. Pese a las grandes turbulencias que sin duda produciría el default heleno, permitir un Grexit controlado mientras que a su vez se avanza decididamente hacia la integración fiscal, podría acabar reforzando la Eurozona. El mensaje  al resto de países sería cristalino: no hay otro camino que el de la responsabilidad presupuestaria. Solidaridad, toda la que haga falta (¿cuánto se ha gastado Europa en sostener a Grecia, señor Varoufakis?); regalos a fondo perdido, ninguno.  Es el momento de las decisiones. Nos jugamos mucho, todos, no solo los griegos.

En cuanto a Grecia, todavía no es tarde para rectificar. Pese a la brutal campaña anti-acuerdo que se desplegará en estos días (con el entusiasta apoyo patrio de Podemos y afines), puede que los ciudadanos griegos, colocados irresponsablemente por sus dirigentes entre la espada y la pared, decidan no comprar el Unicornio que Syriza y sus socios les presentan y asumir, de una vez por todas, que el país debe cambiar y reconvertirse en una nación europea del siglo XXI, cueste lo que cueste, mano a mano, con sus vecinos europeos. El golpe para Syriza de un resultado así sería aleccionador para los populismos europeos emergentes. 

Alea jacta est.