Lo que nos dice la Reina Roja sobre el emprendimiento

La Reina Roja es un personaje ficticio de la novela de fantasía de 1871 de Lewis Carroll A través del espejo. Su frase más citada es aquella que dice:

Aquí, como ves, hace falta correr todo cuanto una pueda para permanecer en el mismo sitio.

A propósito de este personaje, Jerry Neumann escribe un fantástico ensayo sobre la supuesta ciencia del emprendimiento: “We Have Learned Nothing”. Un entorno Red Queen, según el autor, es aquel en el que todos los actores deben mejorar constantemente no para ganar ventaja, sino simplemente para no quedarse atrás, porque sus competidores también están mejorando al mismo tiempo. En un entorno Red Queen, la mayoría de las metodologías startup no te hacen ganar: apenas evitan que te quedes atrás.

Durante años se nos ha vendido que emprender era ya casi una ciencia: lean startup, MVP, customer discovery, pivotar rápido. Mucho método. Mucha liturgia. Mucha seguridad prestada. El ensayo plantea una duda incómoda: quizá no hemos aprendido casi nada que aumente de forma clara las probabilidades de éxito de una startup. No porque pensar, medir o escuchar al cliente sea inútil. Sino porque hemos confundido prácticas razonables con una supuesta ciencia del éxito.

Y ahí entra la Reina Roja: en entornos competitivos hay que correr cada vez más solo para seguir en el mismo sitio. No para ganar, sino para no quedarse atrás. Eso cambia bastante la lectura de muchas metodologías startup. No siempre son una ventaja. Muchas veces son simplemente el ticket de entrada.

Si todos hacen customer discovery, todos lanzan MVP y todos iteran con el mismo manual, la ventaja desaparece. Lo que ayer diferenciaba, hoy estandariza. Ese es el problema de fondo: una receta solo produce ventaja mientras no se convierte en doctrina colectiva. Por eso el éxito no puede reducirse a seguir bien un marco metodológico. En mercados competitivos, ganar exige hacer algo valioso que otros no estén haciendo todavía.

La crítica del artículo va también contra la industria de los gurús startup: demasiadas historias retrospectivas convertidas en leyes, demasiada jerga técnica con más apariencia de ciencia que ciencia real. Una ciencia predice. Un catecismo repite. Y el ecosistema startup ha producido bastante más de lo segundo que de lo primero.

La lección útil, según el autor, no es abandonar el método. Es no idolatrarlo. El método puede evitar errores básicos, pero no reemplaza la diferencia real. La Reina Roja lo resume de forma brutal: cuando todos aprenden la misma receta, esa receta deja de ser estrategia. Pasa a ser mera supervivencia. Y en ese punto, lo que muchos venden como ventaja ya no es ventaja. Es solo la cuota mínima para seguir en la carrera. Tal vez no hemos aprendido a fabricar startups ganadoras, sino que solo hemos aprendido a racionalizar mejor por qué casi todas siguen fracasando.

Nunca la mar en calma ha hecho buenos marineros

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Decía Kant: “se mide la inteligencia del individuo por la cantidad de incertidumbre que es capaz de soportar". Gestionarla requiere actitud positiva ante lo inesperado, flexibilidad y agilidad mental, apertura de miras y disposición permanente a aprender. Mucho más durante estos tiempos, en los que #COVID19 ha precipitado y acentuado la dinámica de complejidad, cambio acelerado e incertidumbre de los últimos años, imponiendo realidades que pueden modificar las reglas del juego político, social y económico. Reflexiono sobre todo ello en mi última (y marinera) colaboración con Sintetia.

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Netflix y la cultura empresarial del siglo XXI

Libertad y responsabilidad son los elementos claves de la cultura de Netflix, y sobre ellas se desarrollan las principales líneas estratégicas de actuación de la compañía. Les recomiendo ver esta presentación corporativa me ha compartido mi querido Lorenzo Trader; hay propuestas más que interesantes sobre la orientación empresarial adecuada para una empresa (y también para una administración) del siglo XXI.

He aquí algunas de las ideas que más me han gustado:

Los verdaderos VALORES de una empresa son los comportamiento y habilidades que se VALORAN (y recompensan) en los empleados:

- Buen juicio.
- Capacidad de comunicación.
- Impacto del trabajo realizado.
- Curiosidad.
- Innovación.
- Coraje,
- Pasión.
- Honestidad.
- Generosidad.
Un fantástico lugar de trabajo es aquel que tiene fantásticos compañeros de trabajo.
Somos un equipo, no una familia.
Lo importante no es el trabajo duro, sino el alto rendimiento. Pero una cultura de alto rendimiento no es apropiada para todos.
La gente responsable busca la libertad, y se la merece.
Haz crecer tu empresa con gente responsable, libre y de alto rendimiento, no con reglas.
Si la complejidad crece, incrementa la densidad de talento.
La libertad que puedes dar a tu gente en una empresa NO es absoluta, pero...

no necesitas normas para todo lo que ocurre dentro de la empresa.
Es mucho mejor DEFINIR EL CONTEXTO y proporcionar los medios y el conocimiento que CONTROLAR.
Objetivo estratégico: ser GRANDE, RÁPIDO y FLEXIBLE.
Si tienes un empleado extraordinario y de alto rendimiento, págale el sueldo más alto del mercado en su categoría.
Los títulos no resultan muy útiles a la hora de valorar y recompensar a un empleado.
No hay que hacer rankings de empleados para que compitan entre sí, sino hacer que TODOS los empleados en conjunto colaboren y sean competitivos en relación con los posibles CANDIDATOS EXTERNOS.
Tu empresa no tiene que ser para toda la vida.
Las personas de alto rendimiento mejoran por sí mismas mediante la experiencia, la introspección, la lectura y la discusión. No necesitan que su carrera sea planificada ni tutorizada.