Algunas verdades incómodas del panorama energético global

Mi nueva colaboración en Sintetia trata de reflexionar sobre la realidad energética global y un hecho que muchos políticos y analistas parecen olvidar:  cientos de millones de personas necesitan energía barata y abundante para salir de la miseria y prosperar en diversas áreas emergentes del mundo, y ello, siento decirlo, no va a conseguirse sólo con paneles fotovoltaicos o aerogeneradores.

Leer el artículo completo en Sintetia.

Auditar los programas electorales: una iniciativa posible

La idea de cuantificar el impacto macro y microeconómico de las iniciativas políticas incluidas en los programas electorales ha sido abordada en algunos países, con mayor o menor intensidad y resultados dispares pero muy interesantes, de los que se pueden extraer valiosas lecciones.

Nada parece impedir que en España podamos disfrutar de un sistema parecido. Mi primer artículo en Agenda Pública desarrolla este tema y propone posibles esquemas de actuación.

Leer el artículo completo: ¿Y SI AUDITAMOS LOS PROGRAMAS ECONÓMICOS ELECTORALES?

Crónicas Trumpistas

Hace dos semanas empecé una nueva sección de análisis en el digital Ecoonomía, dedicada a la realidad socieconómica norteamericana tas la llegada del presidente Trump. En la sección, denominada "Crónicas Trumpistas", pretendo ofrecer una visión más racional y menos desapasionada sobre un tema que hace correr ríos de tinta, no todo lo honesta que debería.

En esta cuestión, me sumo a una excelente reflexión del National Review, en el sentido  de que el mejor trabajo que puede hacer el periodismo sobre la presidencia de Trump es informar con veracidad. Poco más. No hace falta ni inventar, ni manipular, ni exagerar. Es caer en el mismo juego que uno pretende desenmascarar.

Pueden seguir las Crónicas Trumpistas en este enlace.

Sistema de pensiones y futuro: por qué ahorrar para la jubilación es imprescindible

En 2030, España será el cuarto país del mundo con mayor edad media: 50,1 años frente a 33,1 a nivel global. El 25,6% de la población española superará los 65 años. En el camino, además, perderemos población, aumentará la tasa de dependencia y el gasto en pensiones puede hacer inviable al actual sistema, de no adoptarse sustanciales reformas.

Piensen ustedes en este dato a la hora de intentar comprender cómo afectará al sistema de pensiones. En 30 años puede que acabe habiendo más jubilados que trabajadores. En mi nuevo artículo de Domestica Tu Economía reflexiono sobre esta relevante cuestión, destacando el papel que el ahorro tiene para nuestro futuro.

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La zozobra del pequeño ahorrador en un mundo de intereses negativos (II)

El pasado mes de diciembre empezamos a reflexionar en Domestica Tu Economía sobre el impacto que un panorama de intereses negativos o cercanos al cero ha tenido y tiene en nuestras finanzas personales. El reciente entorno económico de masivas expansiones monetarias y reducciones sucesivas de tipos nominales ha puesto las cosas realmente difíciles a quienes pretenden obtener un rendimiento económico aceptable de sus ahorros.

Ante esta situación, nos preguntábamos dónde podríamos ubicar nuestros pequeños ahorros en este mundo de intereses negativos o cero, descartando en un principio la opción de guardar el dinero bajo el colchón, puesto que no resulta sencillo ni barato mantener de forma segura efectivo en nuestro poder. Así pues, ¿qué alternativas nos quedan? En esta segunda parte analizamos algunas opciones...

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Italy and Spain: a tale of two countries

I've just published a new article in the Elcano Royal Institute, together with my dear colleague @_combarro_. We thought that it is worth analysing the socio-economic trends in Italy and Spain, that appears to be divergent. Ultimately the aim is to find out whether Spain’s better performance is structural or merely temporary. A closer look at the evolution of key indicators in both countries may help better understand transalpine realities.

Read the full article here.

Libertad Económica… y mucho más (Índice Sintetia 2016)

¿Qué determina que existan culturas más libres, más ricas, más atractivas? ¿Son mejores porque son más ricas o son más ricas porque son mejores? ¿Cómo se puede cambiar o mejorar un país entero? 

En Sintetia hemos actualizado nuestro propio índice de libertad económica, ampliando el ejercicio analítico que iniciamos y más tarde pulimos en 2014. El top 10 de nuestro ranking 2016 es el siguiente: 

Pueden consultar la metodología y la clasificación completa en este enlace.

La zozobra del pequeño ahorrador en un mundo de intereses negativos

Hace un año inicié en Sintetia una serie de artículos de política monetaria sobre la actuación de los bancos centrales en las últimas décadas. Empezaba mi recorrido resumiendo el estado de situación de una economía en la que estos bancos centrales han adquirido un enorme protagonismo, de tal forma que sus continuas intervenciones, primero convencionales y luego “extraordinarias”, se han convertido en el pan económico nuestro de todos los días. Si bien su papel durante la gestión de la gran crisis financiera fue clave, al evitar un colapso en la liquidez del sistema que sin duda hubiera agravado la depresión, resulta más dudosa su eficacia para propiciar el regreso al crecimiento, la creación de empleo, el desapalancamiento global, la disminución del riesgo del sector financiero, la sostenibilidad de las finanzas públicas y los desequilibrios estructurales de los estados.

Mi nuevo artículo en Domestica Tu Economía trata sobre el impacto que este panorama de intereses cercanos al cero o negativos ha tenido y tiene para sus ahorros, esos que tanto cuesta ganar y tan pronto se evaporan

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La insoportable levedad del lenguaje económico en la política

Las implicaciones cuánticas del lenguaje político, especialmente cuando se adentra en el territorio económico, son innegables: la concreción desaparece, las órbitas de la veracidad se convierten en nubes borrosas e indefinidas, y una cosa y su contraria resultan posibles.

Hemos escuchado a infinidad de políticos lanzar promesas basadas en humo, hacer números imposibles, insitir en su compromiso de "lucha" contra ese gigante llamado crisis (como si fuere algo ajeno de lo que no formaran parte) y repetir hasta la saciedad que todos (o algunos) deben "afrontar sacrificios" para derrotarlo. Desde luego, muchos ciudadanos hubieran preferido oír algo así como "esto y lo otro es lo que vamos a hacer y nos va a costar tanto en tiempo y dinero y requerirá tales y cuales sacrificios por parte de fulano y zutano...".

Más duro ha sido comprobar que lo que "no estaba en la agenda" se ha anotado en ella apresuradamente y perpetrado sin dilación. Lo que "en absoluto podía ser" ahora no sólo ha resultado posible sino necesario y recomendable. Lo antaño denostado ahora es virtuoso, y se nos vende como algo bueno para el porvenir. Sí pero no pero todo lo contrario.

Nunca tanto como en estos tiempos han sido los políticos narradores y hacedores del devenir económico. Son como ese "autor", muy cuántico, al que se refería mi colega Fernando Castelló en un magnífico artículo suyo titulado "Si Gaarder fuese economista":

"Desarrollamos erráticos comportamientos (demanda, producción, ahorro, inversión), a partir de los estímulos que ese autor narra por nosotros, como personajes de esa gran obra que está escribiendo".

En el caso que nos ocupa, se trata de una obra bastante pobre, repleta de errores e intereses que trascienden con creces el tantas veces aducido bien común. En un contexto donde la información sobre el dinero es más valiosa que el dinero en sí, en el que dicha información viaja además en tiempo real y se amplifica en la cacofonía de las redes sociales, el poder conformador o destructor del lenguaje es enorme. Ello exige de nuestros dirigentes sencillez y concreción en sus manifestaciones. Cuestiones concretas planteando resultados concretos y contrastables, no cuánticos.

En un ensayo antológico ("Politics and The English Language"), George Orwell reflexionaba sobre el mal uso de la lengua inglesa:

"La dejadez de nuestro lenguaje contribuye fácilmente a que tengamos pensamientos estúpidos".

Todo ello es perfectamente aplicable a nuestro maltratado lenguaje económico. Y añado yo: cuando dichos pensamientos corresponden a quenes pretenden gobernar nuestro país, los ciudadanos corren un serio peligro.